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Cáncer de próstata

El cáncer de próstata es un tumor de la glándula prostática, una glándula que está ubicada enfrente del recto y debajo de la vejiga. Su doctor podría llevar a cabo un examen físico, un análisis de sangre para el antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés) o un examen rectal digital para ayudar a diagnosticar su condición. Si se detecta cáncer, su doctor podría usar el ultrasonido de próstata o una RMN de próstata para ayudar a determinar la extensión del cáncer. Se podría realizar una biopsia por aguja guiada por ultrasonido o por RMN para confirmar el diagnóstico. Las opciones de tratamiento incluyen la cirugía, la radioterapia y la vigilancia activa.

En qué consiste el cáncer de próstata

El cáncer de próstata es un tumor de la próstata, una glándula que se encuentra delante del recto y debajo de la vejiga (donde se almacena la orina) y que rodea la primera parte de la uretra (el tubo que conecta la vejiga con la punta del pene y que transporta la orina y otros líquidos hacia afuera del cuerpo). La próstata ayuda a formar el líquido lechoso llamado semen que transporta los espermatozoides hacia afuera del cuerpo cuando el hombre eyacula. El cáncer de próstata generalmente es un cáncer de crecimiento lento que presenta pocos síntomas, pero algunos tipos pueden ser agresivos y se pueden propagar rápidamente.

El cáncer de próstata es la forma más común de cáncer entre los hombres estadounidenses. Es más prevalente entre los hombres mayores de 65 años y bastante común entre los hombres de 50-64 años. Sin embargo, el cáncer de próstata puede ocurrir en hombres de menos de 50 años de edad. La incidencia del cáncer de próstata diagnosticado entre los hombres estadounidenses ha aumentado significativamente desde 1990 debido al uso de un examen de sangre denominado antígeno prostático específico (PSA). Más recientemente, se ha observado un incremento en la incidencia de esta enfermedad entre los hombres de menos de 65 años de edad.

Los factores de riesgo para el cáncer de próstata incluyen:

  • la edad
  • la raza, especialmente los hombres de descendencia afro-americana
  • la obesidad
  • un historial familiar
  • una dieta alta en grasas provenientes de la carne roja
  • un historial de enfermedades de transmisión sexual (ETS)

El cáncer de próstata presenta pocos síntomas hasta que alcanza sus fases avanzadas. Estos síntomas incluyen:

  • sangre en la orina o en el semen
  • dolor en la parte inferior de la espalda, la pelvis o la cadera
  • problemas para orinar
  • disfunción eréctil

En algunos casos de cáncer de próstata en estadios tempranos no se observan síntomas y el cáncer generalmente se descubre durante exámenes de sangre rutinarios para detectar el PSA y/o un examen de tacto rectal de la próstata.

Forma en que se evalúa el cáncer de próstata

Su médico de cabecera comenzará preguntándole acerca de su historia clínica, factores de riesgo y síntomas. También se le realizará a un examen físico.

Muchos pacientes se someten regularmente a exámenes de detección temprana del cáncer de próstata antes de que hayan presentado síntomas de la enfermedad. Los exámenes de detección temprana de la próstata incluyen una o más de las siguientes pruebas:

  • Antígeno prostático específico (PSA): esta prueba consiste en el análisis de una muestra de sangre para detectar niveles más altos de lo normal del antígeno prostático específico, una proteína producida por la glándula prostática. Niveles elevados de esta proteína podrían indicar la presencia de cáncer.
  • Examen rectal digital (DRE, por sus siglas en inglés): esta prueba examina en los hombres la parte inferior del recto y la glándula prostática, para detectar anomalías en el tamaño, la forma o la textura. El término “digital” indica que el médico clínico utiliza el un dedo cubierto con un guante y lubricado para realizar el examen.

Si durante los exámenes de detección temprana se encuentra un tumor, para evaluarlo, se podrían realizar los siguientes exámenes por imágenes:

  • Ultrasonido de la próstata: este exámenen por imágenes, también llamado ultrasonido transrectal, proporciona en los hombres imágenes de la glándula prostática y tejidos circundantes. El examen generalmente requiere la inserción de una sonda de ultrasonido adentro del recto del paciente. La sonda envía y recibe ondas de sonido a través de la pared del recto, hacia la glándula prostática que se encuentra situada inmediatamente delante del recto.
  • RMN de la próstata: la RMN utiliza un potente campo magnético, pulsos de radiofrecuencia y una computadora para producir imágenes detalladas de los órganos, los tejidos blandos, los huesos y prácticamente de todas las otras estructuras internas del cuerpo. Luego, las imágenes se pueden examinar en el monitor de una computadora, transmitir electrónicamente, imprimir o copiar a un CD. La RMN no utiliza radiación ionizante (rayos X). El examen se utiliza comúnmente para evaluar la extensión del cáncer de próstata, con el fin de determinar si el cáncer se encuentra confinado a la próstata o si se ha diseminado fuera de la glándula prostática.
  • Biopsia: las biopsias de la glándula prostática, por lo general, se realizan bajo la guía por ultrasonido. Las mismas se realizan generalmente en forma sistemática para extraer con una aguja una pequeña cantidad de tejido de áreas representativas de la glándula prostática. Si hay un nódulo sospechoso, entonces se realiza la biopsia del área con cuidados especiales.

¿Cómo detectar el cáncer de próstata?

El tacto rectal realizado por el médico y la medición de los niveles de PSA en la sangre, se utilizan para la detección del cáncer de próstata y para controlar la progresión del cáncer una vez detectado

El cáncer de próstata es el segundo cáncer más frecuentemente diagnosticado (después del cáncer de piel) y la segunda causa de muerte por cáncer (después del cáncer de pulmón) en el hombre. Pero solamente desde hace pocos años esta enfermedad ha empezado a recibir atención generalizada por parte de la población. El cáncer de próstata es más frecuente en el hombre mayor. Puesto que la esperanza de vida es cada vez más prolongada y se utilizan nuevos métodos de detección, como el antígeno prostático específico (PSA), se detectan cada vez más nuevos casos de cáncer de próstata.

¿Qué es el cáncer de próstata?
La glándula prostática forma parte del aparato reproductor masculino. Su principal función es producir líquido para el semen, que transporta los espermatozoides. El cáncer de próstata es un tumor maligno que con frecuencia se inicia en la parte más exterior de la glándula. Con el tiempo se disemina a otras partes de la propia próstata y produce metástasis (diseminación del tumor maligno) en otras partes del cuerpo.

Factores de riesgo
– Edad. El riesgo de cáncer de próstata aumenta rápidamente a partir de los 50 años de edad. Más del 80% de todos los cánceres de próstata se diagnostican en hombres a partir de los 65 años.
– Raza. Los hombres de raza negra tienen más riesgo que los de raza blanca.
– Historia familiar. Una historia familiar de cáncer de próstata, un padre o un hermano con cáncer de próstata, aumenta el riesgo de esta enfermedad

Síntomas

El cáncer de próstata puede no producir síntomas urinarios ni de otro tipo, incluso después de que se haya diseminado más allá de la glándula prostática. Por el contrario, la hiperplasia benigna de próstata (HBP) que es un crecimiento no canceroso de la próstata muy frecuente en los hombres de más de 50 años, puede producir micción frecuente, dificultad para empezar la micción y pérdida de fuerza del chorro urinario.
El tacto rectal realizado por el médico y la medición de los niveles de PSA en la sangre, se utilizan para la detección del cáncer de próstata y para controlar la progresión del cáncer una vez detectado. Los niveles de PSA en la sangre sugieren la existencia del cáncer de próstata, pero solamente con los niveles de PSA no se puede diagnosticar el cáncer. Es necesaria la biopsia de la glándula para obtener un diagnóstico definitivo.

Tratamientos

La elección del tratamiento de un hombre con cáncer de próstata debe tener en consideración diferentes factores: la evolución y la extensión del propio cáncer, la edad del paciente y otras enfermedades que pueda padecer, así como los efectos indeseables a corto y a largo plazo que puedan tener los tratamientos. La individualización del tratamiento suele ser, como siempre, la mejor opción a tener en cuenta.

Entre las diferentes estrategias terapéuticas del cáncer de próstata se encuentra la vigilancia expectante con control de la evolución del cáncer, ya que a menudo su crecimiento es lento y no produce demasiados problemas durante el resto de la vida del paciente. Así, no se recomiendan los tratamientos agresivos en hombres de más de 75 años de edad.

Otras opciones de tratamiento más agresivo son la cirugía (prostatectomía radical), la quimioterapia, la radioterapia y la terapia hormonal. Cada uno de estos tratamientos deben seleccionarse para cada cáncer de próstata y para cada paciente.

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